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Si eres una de esas personas a las que les preocupa su salud y hacen lo posible para mantenerse genial este post te interesa.

Buscando en Internet la definición de diabetes nos encontramos una de palabras sencillas y comprensibles:

La diabetes es una enfermedad en la que los niveles de glucosa (azúcar) de la sangre están muy altos. La glucosa proviene de los alimentos que se consume. La insulina es una hormona que ayuda a que la glucosa entre a las células para suministrarles energía.

¿Sabías que a día de hoy son 400 millones las personas que padecen diabetes? ¡Y en 2040 se presupone que habrán 640 millones! La cifra es sorprendente y la verdad es que impacta pero… ¿nosotros podemos hacer algo para frenar ese crecimiento que vendrá en el futuro? La respuesta es un rotundo SÍ y aquí cuenta mucho la educación y las medidas preventivas sobre la diabetes.

Para empezar, hay que saber el tipo de diabetes que nos interesa porque sí, existen dos tipos de diabetes:

  1. La diabetes tipo 1: Aparece generalmente en niños, aunque también puede iniciarse en adolescentes y adultos. Suele presentarse de forma brusca y muchas veces ni tiene nada que ver con nuestros antecedentes familiares.
  2. La diabetes tipo 2: Surge en la edad adulta, su incidencia aumenta en personas de edad avanzada y es unas diez veces más frecuente que la tipo 1. Su principal causa es la obesidad porque el tejido graso produce determinadas sustancias que disminuyen la sensibilidad de los receptores de la insulina. Como la obesidad ha crecido y está creciendo de forma significativa, la diabetes tipo 2 también va a la par. Por eso, la mayor parte de los casos son diabetes tipo 2 y los expertos insisten en que hay una forma de ralentizar el número de afectados y retrasar el número. ¡Aquí es donde podemos actuar!.

Seguro que sabéis que la diabetes tipo 2 tiene unos factores de riesgo que se pueden modificar porque cuenta mucho el estilo de vida. Eso conlleva controlar el peso, comer mejor y practicar ejercicio de manera regular.

Ten en cuenta que hay señales que ayudan a prevenir o diagnosticar a tiempo una enfermedad que puede pasar desapercibida al iniciarse sin síntomas visibles. Y es que, una diabetes mal tratada puede causar ceguera e incluso accidente cerebrovascular. En cambio, una diabetes controlada es como una diabetes curada.

Bodegón con un cuenco de cereales y fruta, un glucómetro, una cinta métrica y una pesa.

Entre los posibles síntomas de una elevación de la glucosa se encuentran los siguientes:

  • Mucha sed (polidipsia).
  • Sensación de mucha hambre (polifagia): La pérdida de glucosa a través del riñón también puede llevar a la pérdida de parte de la glucosa y las calorías obtenidas de los alimentos, lo que provoca un descenso de peso y hambre para compensar.
  • Necesidad de orinar continuamente, incluso de noche (poliuria): El cuerpo intenta eliminarlo a través del riñón y sentimos más necesidad de orinar, lo que nos provoca deshidratación y eso activa el mecanismo de la sed para contrarrestarlo.
  • Pérdida de peso, a pesar de comer mucho.
  • Cansancio.
  • Visión borrosa: La diabetes no controlada incrementa el contenido en agua del cristalino, la lente de los ojos, que se hincha y abomba, lo que hace que se desenfoque.
  • Hormigueo o entumecimiento de manos y pies: A veces lo que se altera es el sistema nervioso periférico. Es como un cable eléctrico al que dañamos su funda de plástico y produce cortocircuitos que se expresan como parestesias (picores y hormigueos e incluso dolor).
  • Infecciones fúngicas en la piel recurrentes.

La glucosa es el principal combustible del organismo, igual que la gasolina lo es para los coches pero si el depósito tiene pérdidas o echamos demasiada gasolina en él, el coche no funciona bien. En el organismo, todo nuestro metabolismo energético se altera.

La elevación crónica de glucosa se también altera nuestros mecanismos de reparación celular, por lo que las heridas cicatrizan más despacio. De ahí que se pueda dar enfermedad periodontal severa (pérdida del soporte óseo de los dientes) que empieza con un sangrado de las encías al que no suele darse la importancia debida.

Nosotros desde la farmacia te aconsejamos la realización de revisiones periódicas como por ejemplo:

  • Fondo de ojo.
  • Análisis de la función renal.
  • Revisiones de los pies.
  • Electrocardiograma.
  • Medición de la presión arterial.

Resultado de imagen de diabetes

No os olvidéis de que también tenéis que prestar atención a la aparición de una posible hipoglucemia, (bajo nivel de glucosa en sangre). Actualmente se considera que una persona tiene una hipoglucemia cuando su nivel de azúcar en sangre es menor de 70 mg/dl. Es la complicación aguda de la diabetes más frecuente y puede aparecer en multitud de circunstancias:

  • Dosis de insulina excesiva.
  • Insuficientes hidratos de carbono en las comidas.
  • Comidas retrasadas en el tiempo.
  • Ejercicio extra para la dosis de insulina administrada.
  • Algunos antidiabéticos orales también pueden causar hipoglucemia.
  • Administración de la insulina en músculo en lugar de en tejido subcutáneo.
  • Errores en la administración de insulina (administrar insulina rápida en lugar de retardada o errores de dosis).
  • Bañarse o ducharse con agua muy caliente poco después de haberse pinchado la insulina.

Entre las medidas para prevenir la hipoglucemia cabe citar la realización de un mayor número de controles de glucemia durante el día, sobre todo si se ha hecho ejercicio físico.

Desde la farmacia solo te podemos pedir que prestes atención diaria y constante a lo que te dice tu cuerpo.

Son los típicos consejos de madre, o de abuela, pero nunca vienen mal recordarlos.

El primero y más importante es no llevar una vida sedentaria y eso quiere decir que hay que tener una vida activa, practicar algo de ejercicio y no fumar.

Lo segundo es cuidar la alimentación. Nuestra famosísima dieta mediterránea puede ser el aliado perfecto para nuestras comidas de todos los días. El aceite de oliva y los alimentos no grasos pueden ayudarnos mucho a prevenir la obesidad.

Hay que tener mucho cuidado con los productos que vemos en los supermercados que vienen con una etiqueta LIGHT que nos atrae como locos pensando que son buenos para nosotros y en realidad… puede contener niveles de azúcar no aptos para un diabético ya que, a pesar de haber bajado la proporción de azúcar, ésta puede seguir siendo demasiado elevada. Además, puede que se llame ‘light’ porque ha disminuido el porcentaje de otro ingrediente que no sea el azúcar. Aún así, te recomendamos que hables con un nutricionista para que te enseñe cómo interpretar bien las etiquetas de envasado de los productos que más te gustan. En la farmacia contamos con uno muy majo.

Para los que ya os pincháis insulina, sabréis que ésta debe conservarse a una temperatura de entre 4 grados centígrados y 8 grados centígrados mientras no se utilice pues, de este modo, permanecerá en buen estado hasta la fecha de caducidad del envase.

No obstante, hay gente que comenta que la insulina recién sacada de la nevera puede resultar doloroso así que espera un poquito de tiempo cuando te la vayas a aplicar.

También es muy importante desechar la insulina que está en uso después de cuatro semanas a temperatura ambiente tal y como recomiendan la mayoría de los fabricantes. Además, no se debe almacenar en el congelador, ya que a temperaturas inferiores a 2 grados centígrados pierde su acción. Tampoco debe exponerse a la luz ni al calor.

Si tienes alguna pregunta, duda o quieres sugerirnos algún tema del que poder hablar puedes comentar este post, venir a vernos o buscarnos por nuestras redes sociales.

Estaremos encantados de poder servirte de ayuda.

¡Disfruta del mes de Julio que está apuntito de empezar!